martes, 24 de junio de 2008

Evaluación Docente: 8 argumentos en contra y a favor.


Hablar de evaluación docente, refiriéndose al Sistema de Evaluación Docente de Chile, es hacer ingreso a un sector repleto de desacuerdos. Lo que en un principio surgió como un proceso formativo para fortalecer la formación docente, se ha transformado en parte, en una herramienta que enjuicia la labor de los docentes, cuya información se ha utilizado para categorizar el desempeño, asignar responsabilidades sociales y, en determinados casos, sancionar. Por otro lado, y bajo determinados criterios y supuestos, a través de este sistema ha sido posible conocer el estado actual de competencia de gran número de docentes, en su mayoría provenientes del sistema municipal, además de contribuir al fortalecimiento de una cultura evaluativa.

Debido a la existencia de argumentos a favor y en contra, y con la finalidad de promover un debate informado y colaborar en el fortalecimiento de una cultura evaluativa, se presentan a continuación cuatro argumentos a favor y cuatro argumentos en contra del Sistema de Evaluación Docente de Chile. La selección de argumentos se realiza bajo la asociación con los Estándares para la Evaluación de Programas, Proyectos y Materiales Educativos, elaborados por el Comité Conjunto de Estándares para la Evaluación Educativa, normas consideradas “necesarias y suficientes para que las evaluaciones sean útiles, factibles. Precisas y válidas” (Stufflebeam & Shinkfield, 1987, p. 26). Si bien la orientación de los estándares está destinada a la evaluación de proyectos, programas o material educativo, y no se orientan hacia la evaluación de evaluaciones, o metaevaluación, se ha considerado válido el relacionar el sistema de evaluación docente con estos estándares, ya que estos últimos funcionan como indicadores guías para orientar la mirada evaluativa.

Se presentan entonces a continuación, 4 argumentos a favor y 4 argumentos en contra del Sistema de Evaluación Docente de Chile, agrupadas en pares (a favor y en contra) y de acuerdo a normas de utilidad, viabilidad, honradez (propiedad) y precisión.


I) Utilidad
1.1 A favor:
Los resultados de la evaluación docente son reportados a través de un informe de evaluación individual, de resultados para el establecimiento educacional y de resultados para el sostenedor municipal. A través de estos se entrega información detallada, y en distintos niveles, a determinados miembros del sistema educativo. En el caso del informe de evaluación individual, y según palabras de la consultora Docentemás (2008), encargada del proceso de evaluación docente cada docente recibe retroalimentación en base la evidencia entregada para el proceso de Evaluación Docente, lo que contribuye a cumplir el propósito formativo del Sistema de Evaluación.

1.2 En contra:
El principal instrumento de evaluación utilizado en este sistema es el portafolio, con una ponderación del 60%. El otro 40% es aportado por una autoevaluación, la entrevista de un evaluador par y un informe de referencia de terceros con un 10%, 20% y 10% respectivamente. La finalidad de la evaluación, como ya fue señalado, es mejorar las prácticas pedagógicas, sin embargo la información recopilada a través del portafolio recoge información, principalmente, sobre ciertos procedimientos técnicos del proceso de diseño de una unidad, evaluación de ésta y reflexión sobre los procesos anteriores que, junto con la filmación de una clase de 40 minutos, no son capaces de entregar, a juicio del autor, información orientada a mejorar las prácticas pedagógicas que permita elevar los aprendizajes de los alumnos. La evaluación no ha cumplido entonces, con los objetivos planteados, y mediciones del tipo SIMCE confirman que no se ha producido una mejora significativa de los alumnos en cuanto al rendimiento.

II) Viabilidad
2.1 A favor:

Los problemas acarreados por los procedimientos evaluativos no son significativos y no alteran mayormente el normal actuar de los docentes evaluados. No existen trabas ni impedimentos técnicos para obtener información.

2.2 En contra:
La evaluación ha sido, principalmente, impuesta y no se han alcanzado acuerdos políticos entre los involucrados (por ejemplo entre el Colegio de profesores y el Ministerio de Educación) que permita eliminar trabas, influir en los resultados o utilizarlos de manera no adecuada. Lo anterior, sumado a otros antecedentes, colabora en que la evaluación no sea aceptada por importantes actores involucrados, persistiendo grupos que se niegan a someterse al procedimiento.

III) Honradez (propiedad)
3.1 A favor:

Los resultados del proceso de evaluación son dados a conocer al público o, en su defecto, los interesados pueden conocer ciertos resultados referidos al proceso, como por ejemplo el número de evaluados, los porcentajes y número de docentes catalogados en distintos niveles de desempeño (destacado, competente, básico e insatisfactorio). De este modo los resultados son comunicados a la sociedad y se fomenta el conocimiento, en este caso, de algunos aspectos referidos a la educación ya la evaluación.

3.2 En contra:
En el último tiempo ha sido posible percibir como, desde entidades como el Ministerio de Educación se han utilizado ciertos resultados de mediciones o evaluaciones SIMCE, PSU, Evaluación Docente u otras, buscando responsabilizar a determinados grupos sobre ciertos aspectos de la calidad educativa actual. Por otro lado, muchos docentes perciben a la evaluación como un instrumento destinado a sancionar, o como una herramienta que puede permitir, o no, el acceso a mejores remuneraciones producto de los bonos obtenidos gracias a la clasificación de acuerdo a su desempeño. Por un lado los profesores buscan mantener su puesto de trabajo y poder acceder a mejores remuneraciones y el Ministerio de Educación, por otro lado, realiza una suerte de caza de brujas persiguiendo culpables. Este conflicto de intereses no ha sido debatido como corresponde, y se mantiene oculto en este proceso (al menos no se ha comunicado).

IV) Precisión
4.1 A favor:

Los procedimientos evaluativos son conocidos tanto por quien evalúa como por quienes son evaluados, en este caso los docentes. Además, en el caso del portafolio, se entrega tiempo suficiente para la realización de éste así como la posibilidad de elegir en determinados aspectos (clase a filmar, por ejemplo). Además es posible poseer garantías técnicas respecto a los instrumentos, la recogida de información o datos, y la corrección y análisis de éstos.

4.2 En contra:
Quizás una de las principales fallas del sistema se relaciona con la identificación del objeto de evaluación. No se han identificado, considerado o examinado en profundidad múltiples aspectos del docente y su labor, así como las influencias del contexto en el objeto de evaluación. Es debido a esto, y volviendo a características entregadas con anterioridad, que la evaluación no debiese ser considerada, al menos en su nombre, como Sistema de Evaluación Docente, al no referirse a éste último, el docente, con esa profundidad necesaria que permita recoger de mejor manera información referida a sus prácticas contextualizadas. Un nombre menos llamativo, pero quizás más honesto como Sistema de evaluación de la planificación docente, u otro similar, ayudaría notablemente a definir de mejor manera el objeto de evaluación, y que esta definición fuese compartida, evitando entonces emitir juicios o tomar decisiones erradas.


Así como estos argumentos, existen otros que pueden ser esgrimidos para manifestar una posición a favor o en contra de ciertos aspectos del proceso en determinados momentos. El impacto negativo de quien ha sido evaluado con desempeño insatisfactorio en tres o más ocasiones, la relación o correlación entre profesionales evaluados, nivel de desempeño docente y logros de los alumnos o el consenso internacional sobre los beneficios de procedimientos evaluativos similares no han sido considerados para el desarrollo de este ensayo, y queda en manos del lector profundizar en estos u otros aspectos relacionados con la evaluación.

En estas líneas se han intentado dar a conocer aspectos positivos y negativos del Sistema de Evaluación Docente de Chile, bajo la luz de criterios previamente establecidos, intentándose mantener una posición neutral respecto al tema, con la finalidad única de promover un debate informado sobre el procedimiento aludido.

Promover una cultura evaluativa es responsabilidad de todos los que se acercan de manera especial o diferente a la evaluación, el no hacerlo sería contribuir a mantener el significado de la evaluación como una actividad eminentemente destinada a medir, bajo una antigua mirada, el rendimiento de un grupo en determinadas pruebas.




Bibliografía

Docentemás. (2008). Información extraída el 24 de Junio de 2008, desde http://www.docentemas.cl/

Stufflebeam, D. L., & Shinkfield, A. J. (1987). Evaluación sistemática. Guía teórica y práctica. Barcelona: Paidós.